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Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet

16 diciembre 2009

Bicheando en Facebook he llegado, a través de los grupos de los grupos de los amigos de los amigos, a un grupo llamado “Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet”.

Mi primera intención fue suscribirme como medida de apoyo. Al leer detenidamente el manifiesto desistí de hacerlo: aunque sí estoy de acuerdo con la base (el rechazo a esta nueva ley), o lo que debería ser la base del documento dado su título, veo que intercala en sus puntos tanto la defensa de los derechos fundamentales de los usuarios de internet, como el ataque a la SGAE, a la industria discográfica y la producción artística en general, llegando incluso a decir que “se busquen otro tipo de negocio”.

Mi segunda intención fue comentar en qué estaba de acuerdo y en qué no, en el foro (para eso están los foros, para debatir y compartir opiniones) pero, leyendo las opiniones de los inscritos y, sobre todo, las críticas a los disidentes, llegué a la conclusión de que el citado grupo, Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet en realidad no es un foro, ni un manifiesto de defensa de nada: es una quema de brujas, sin caza previa. He visto, por ejemplo, una opinión en contra del citado manifiesto, y varias decenas de comentarios posteriores atacando personalmente al autor del post, pero dejando claro que no habían leído su artículo.

Así que escribo en mi blog, que para eso lo tengo. Además, como no lo lee nadie, hago poca sangre 🙂 Por otro lado, no soy jurista, así que estas no son más que opiniones de café.

Estoy de acuerdo en que las defensas fundamentales deben ser respetadas, y protegidas, por el estado. Esta ley me parece un abuso de autoridad, otorgando poderes a un colectivo que no tiene como prioridad en sus funciones el protegernos, como es el caso del órgano judicial, ni que puede velar por la imparcialidad en la aplicación de la ley, ya que puede tener intereses particulares.

Estoy de acuerdo en que la nueva legislación puede crear inseguridad jurídica, y que puede afectar al crecimiento del sector tecnológico.

Estoy de acuerdo en que el gobierno debe velar por la independencia de la red ante presiones de mercado.

Y hasta aquí estoy de acuerdo. Y desde aquí no lo estoy.

No estoy de acuerdo en mezclar churras con merinas. ¿Qué pinta en este debate la SGAE o si un artista gana para comprarse un chalet en Miami en un año? Si hablamos de la ley, hablamos de la ley.

No estoy de acuerdo en que el respetar los derechos fundamentales de las personas a vivir dignamente de su trabajo vaya en contra de los derechos fundamentales de internet. Me hace gracia el párrafo quinto: los autores tienen derecho a vivir de su trabajo. Pero si el negocio no me gusta, que se dediquen a otra cosa. Es como decir: los médicos tienen derecho a curar nuestras enfermedades, pero que no me cobren. Si tienes que dedicarte a otra cosa, hazlo, porque yo tengo derecho a aprovecharme gratis de tu trabajo.

Estoy de acuerdo en que hay que limitar el abuso de las sociedades gestoras, en que los mecanismos de recaudación de la SGAE no son apropiados y, tal vez, ni siquiera dignos. Pero no creo que éste punto sea consecuente con el objeto del manifiesto. Opino que merece un debate alternativo.

No estoy de acuerdo en que la propiedad intelectual deba ser de dominio público. Se dice en el manifiesto que los derechos sobre la propiedad intelectual limitan el desarrollo cultural, la creatividad y el conocimiento. ¿Iría un albañil, un panadero, un arquitecto o un cirujano a trabajar si no le pagaran? ¿Habría edificios, pan, curaríamos nuestros males si no trabajaran los citados? No creo. Difícilmente podemos difundir un conocimiento que no ha sido creado, y difícilmente se van a generar nuevos contenidos culturales si no pagamos a los creadores por su trabajo.

No estoy de acuerdo en que internet deba ser una tierra de nadie, desregularizada y sin límites. Si fuéramos todos buenos (en el buen sentido de la palabra, como Machado), no sería necesario. Pero hay pederastas, terroristas, ladrones, hackers … Hay que poner vallas al campo. Eso si, las vallas, las elegimos por consenso, y que las vigile el perro guardián, que es el que sabe.

Dos puntos más: internet es una herramienta poderosa de difusión de ideas, de generación de cultura y de la universalidad de ésta pero, como a todas las herramientas, se le puede dar muchos usos. Un destornillador es legal, pero no podemos pensar que si un ‘chorizo’ me roba en el coche, no es delito porque lo ha hecho con un destornillador. Si me he llevado un año trabajando en un disco, un corto, un libro, …., quiero cobrar por el trabajo que he hecho. Y que no me lo roben, aunque sea con la herramienta internet.

Siempre pensamos en el artista como un músico que gana una burrada de miles de euros en un año, apenas sin trabajar, asociado a los señores de la SGAE, que son tíos que fuman puros y llevan sombrero vaquero. Los beneficios de la propiedad intelectual favorecen a Alejandro Sanz, a Miguel Bosé, y al que lleva quince años tocando la guitarra diez horas diarias para estar entre los mejores y ganarse un sueldo, como cualquiera, haciendo su trabajo: tocando en el disco que venderá Alejandro Sanz o el grupo Six String Quartet, que no lo conoce nadie. Al que diseña la portada de un libro, para lo cual ha estada varios trabajando en una pizzería mientras estudiaba Bellas Artes, y ha estado tres años de currito en una imprenta, trabajando casi gratis para coger experiencia. Al que tiene un estudio de grabación, al que trabaja en él por un sueldo más o menos mísero, al que limpia la batería, al ingeniero de sonido, al técnico de luces, al que le vende el papel a la editorial para imprimir un libro, a la mujer del poeta (o a su marido), a los hijos de éstos, ….
No todos ganan 4 millones de euros al año, pero todos tienen derecho a trabajar. Y si los artistas no ganan dinero con su trabajo (aunque sean cantidades indecentes), no contratan a todos estos MILES de profesionales que se ganan la vida alrededor de la producción artística o cultural.

Por último, me parece un robo el canon sobre los medios (cd, cintas, etc). Me parece un abuso la política de la SGAE. Pero creo que también es un robo pretender que, como no me gusta la política de la SGAE, o los precios de las obras culturales, tengo derecho a tomarlas gratis, sea como fuere. Señor, si le parece abusivo el precio de un DVD, no compre ese DVD. Si le parece cara la entrada al cine, no vaya al cine.

Por último, efectivamente, hay artistas, o ‘creadores de bienes culturales’ :D, que ganan un fortunón en poco tiempo. ¿Quién gana tanto? …. Huy, los deportistas. No he escuchado a nadie quejarse cuando paga 70 leuros por una camiseta del Real Madrid con el nombre de Ronaldo, ni cuando paga una barbaridad por la entrada a un partido. “Claro, es que son los mejores profesionales” ¿Pretendemos, pues, un mundo cultural de mediocres, de creadores aficionados (nadie se entrega en cuerpo y alma a un negocio que no genera beneficios. Tú tampoco)? Con mis respetos por los aficionados que, como yo, también generamos arte, o crítica, u opinión, en todas las ramas se paga mejor a los buenos profesionales. Dudo mucho que Ronaldo jugara como juega si entrenara una hora diaria tres días a la semana, porque trabaja, de 9 a 9 y por turnos, de cajero del Día para pagarse el alquiler.

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From → Opinión

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